La Selección Mexicana se dio un auténtico paseo en la cancha del Estadio La Corregidora de Querétaro y vapuleó 4-0 a Islandia en partido amistoso, en una noche donde el Tri jugó, gustó y terminó humillando a un rival que acabó metido en su propia área, pidiendo la hora.
Desde el arranque, el equipo de Javier Aguirre salió con el cuchillo entre los dientes. México tocaba, presionaba y encerraba a Islandia en su campo como si fuera partido de eliminatoria y no un simple amistoso. El premio llegó al minuto 21, cuando Richard Ledezma apareció de cabeza para abrir el marcador y prender la mecha en las gradas queretanas.
Dos minutos después, el Tricolor olió sangre. Jesús Gallardo desbordó por la banda y Armando González empujó el balón para el 2-0, desatando la locura en La Corregidora. Islandia ya no sabía por dónde le llegaban los balazos y México se paseaba la pelota con cara de “esto apenas empieza”.
Para el complemento, el guion no cambió. El Tri siguió mandando, tocando y encontrando espacios ante un rival que se replegó con miedo. Al 59’, Gallardo volvió a ser factor con un centro medido que Alexis Gutiérrez mandó al fondo para el 3-0. La goleada ya estaba cocinada.
Y cuando Islandia solo esperaba el silbatazo final, México puso la cereza en el pastel. En tiempo de compensación, Brian Gutiérrez se fue mano a mano con el arquero y definió con frialdad para firmar el 4-0 definitivo, un marcador que se quedó corto para el dominio mostrado.
La afición se fue feliz, aplaudiendo cada toque del Tri y coreando el nombre de Aguirre. México no solo ganó: gustó, dominó y dejó claro que, al menos en Querétaro, Islandia fue puro hielo que terminó derritiéndose ante el calor del Tricolor.